Y te escucho en mi cabeza como un eco de mi corazón que no deja de latir por ti. Que a cada instante tiene ganas de vivir con solo la esperanza que voltearas a verlo. Que al menos lo llenaras de amor con tan solo una caricia, pero no, ni siquiera eso haces… dejas que mi pobre corazón desangre por tu indiferencia, por tu partida repentina, por tu alejamiento criminal…Y tu feroz ogro sale a la luz con su temerario rostro y este rostro palidece de miedo y dolor ante tan fuerte alarido, ante aquellas palabras puñaleras. Sin saber cómo reaccionar solo puedo tender a indicarte mi estado de total tristeza ante tu indiferencia y el agravo de una banalidad. Y tú reclamas tu sentir, afirmas que no pienso en lo que sientes y que si afirmo que lo hago es solo de la boca para afuera. Es eso lo que piensas? No quiero que sea así, quiero que estés seguro que a cada instante pienso en ti, en como estarás que pensaras, por ponerte un ejemplo: al mandarte aquel último mensaje lleno de rabia y tristeza en el que tildaba tu comportamiento como el de un patán me preguntaba una y mil veces si había hecho bien, cierta parte de mi se arrepentía porque sabía que te lastimaría y otra parte, la racional me decía que no podía dejar que te comportes así sin decirte de frente lo que me había parecido.
Y como lo predije, te dolió, y por tanto también me dolió a mí. Pero no lo crees así…
Me replicas mi lentitud, asegurando que estas apurado y ocupado y aseguras que no deseo hablar contigo cuando en realidad el motivo de mi lentitud es que he quedado en conmoción al leer tus expresiones, cada palabra imaginando tu rostro, sin poder creerlo, sin poder asimilarlo. Me doy cuenta de que la rabia se ha apoderado de ti y no quiero continuar llorando, no quiero que tus palabras me sigan hiriendo y no quiero que las mías hagan eso contigo.
Y te ruego que paremos que dejemos eso ahí, que no continuemos así, y luego aun después de un rato bajas la guardia y lo aceptas…y trato de respirar y recobrar la razón, el sentido.
Y es que tu rabia y resentimiento muchas veces hacen que levantes un muro de acero entre los dos, impenetrable, que con tu orgullo proteges. No permites una palabra de paz ni una bandera de reconciliación, y es solo cuando insisto que me permites llegar hasta ti…
Te pienso? A cada momento. Te quiero? en toda mi inocencia. te amo? en toda mi madurez. te deseo? Con toda la pasión. Te adoro? en toda la ilusión…
Me duele tu dolor y me regocijo en tu felicidad.
SÍ, TE AMO
No hay comentarios:
Publicar un comentario